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Siempre creyó ser sólo un poeta. Sin embargo se hizo famoso escribiendo narrativa. Nació en Boloña en 1916. De estatura mediana, cortés y según un periodista argentino rígido como un provinciano pero refinadamente burgués, Bassani era de familia ferraresa judía acomodada y en Ferrara transcurrieron su infancia y juventud. Esta ciudad es hoy conocida en el mundo literario por sus libros, que emocionaron a varias generaciones con cierta atmósfera lírica y proustiana.
Sus primeros escritos datan de 1937. Le gustaba andar en bicicleta porque le parecía buena para hacer poesía: uno parpadea, piensa un verso, se para a anotarlo y vuelve a andar. Las leyes raciales le impedían en esa época circular libremente por la calle, ir al cine o jugar al tenis con los arios. Educado para ser un intelectual, se encontró ya cercana la Segunda Guerra de 1939 siendo un marginal. Reconocía provenir de la literatura hermética y no comprometida de los años '30 y haberse interesado en la poesía pura. Con los años terminó siendo un historicista y se comprometió con la realidad, pero no como los neorrealistas sino en forma distinta.
Tras publicar dos libros de poesía, "Una cittá di pianura" (1940) y "Stori dei poveri amanti" (1945) y luego de ser liberado de la cárcel a la caída de Mussolini, se trasladó a Nápoles en 1949 para desempeñarse como profesor en el Instituto Naútico y moduló su estilo admirando a Pratolini, con la convicción de no llegar jamás s ser como éste o Moravia. Amaba corregir hasta el infinito. El mundo tan particular de Bassani es el de la memoria: el universo judío de Ferrara, entre el fascismo, la guerra, la cárcel, la persecución y la Resistencia. Pero la política, en su obra, afirmó, "está porque está en la vida, no como mensaje". El libro que lo hizo conocer y le valió el premio Strega fue "Historias de Ferrara" (1960).
La quinta y más conocida historia ferraresa daría lugar al film de Florestano Vancini "La larga noche del ´43". No es una historia política; marca un hecho histórico y lo une discretamente a una historia de amor. Evoca el "tiempo perdido" desde el punto de vista de la "guerra interior" entre fascistas y partisanos. Bassani construyó su material en varios círculos, uno dentro del otro; el último era el cuartito-prisión desde donde el farmaceútico paralítico Pino Barilari ve la vida pasar y donde nadie, excepto su mujer, había puesto los pies nunca.
Pino participó en la Marcha sobre Roma a los 17 años y está casado con la sensual Anna. A causa de una sífilis juvenil sigue inválido en su lecho. Esa noche del '43 ve desde su ventana, en un relámpago aterrorizante, la cruel venganza por un fascista muerto: once fusilamientos de rehenes. Al terminar la guerra se acusa al impulsor de la masacre y citan a Pino como testigo. Él declara que aquella noche dormía y no vio nada. En realidad esa noche ocurrió algo doloroso en su vida íntima. Observó cómo su mujer, regresando de un encuentro amoroso, se acercaba a los cadáveres fusilados. Pino nunca le reprochó su conducta, y aunque ella luego lo abandonó, prefiere por dignidad varonil no confesar que su mujer lo engañaba y niega haber presenciado la matanza. A Bassani le interesa el silencio de Pino, su sufrimiento callado e irónico, y funde con equilibrio el tema afectivo personal, hecho de palabras no dichas, y el tema político.
"Los anteojos de oro", editada en 1958, que después llevaría al cine Giuliano Montaldo, no fue una historia ferraresa sino una nouvelle independiente donde sus recursos crecían hasta realizar un fresco ejemplar. Son dos historias hermanadas y transcurre durante la persecución racial de 1937. Un anciano doctor, homosexual, vive en el ostracismo, la soledad y las murmuraciones de la ciudad provinciana. La marginalidad y la maledicencia, sobreentendidos, no evitan que intente acercarse a los jóvenes entre los susurros de la población. Otra historia es la del autor, que vuelve a Ferrara de sus vacaciones dejando atrás la adolescencia y temiendo por el futuro. Ambos personajes están en crisis. En el clima monótono de la ciudad se hacen amigos, pero aquel sofocante mundo moralista lleva al anciano al suicidio. Bassani no defiende explícitamente al homosexual pero exhibe su piedad por él frente a la intransigencia de los demás. Esa compasión nace de que ya desde muchacho conoció la humillación como judío. Y ambas discriminaciones los hermanan en la exclusión. Fue la primera vez que un escritor no homosexual trató este tema en Italia.
Ese tono a ratos esquivo, su piedad lírica para acercarse a los seres perseguidos y vencidos lo asemejan a Primo Levi, el duro autor de "Si esto es un hombre" y "La tregua". Pero, al contrario de Levi, utiliza no sólo ribetes autobiográficos para narrar sobre criaturas devastadas. Inventa, recrea. Esa mirada desalentada por la muerte de los suyos evolucionó de la pintura a la vez memorialista y documental para brindar una paleta llena de contrastes.
Su obra maestra sería "El jardín de los Finzi-Contini" (1962) por el cual le otorgaron el premio Viareggio y que filmada por Vittorio de Sica obtendría el Oscar a Mejor Película Extranjera en 1971. Esta novela, donde narra la decadencia de una poderosa familia judía de Ferrara desde 1938 hasta 1943 en que termina en un campo de concentración, comienza muchos años después del fascismo, con un viaje al cementerio etrusco al que una niña, Giannina, símbolo vital, empuja a sus padres a internarse. En ese viaje hacia la muerte para hallar la vida, el narrador Giorgio recuerda a los hermanos Alberto y Micól
Finzi-Contini. De la última estuvo enamorado pero nunca logró poseerla.
En "El jardín..." el prólogo anuncia que Micól, su padre, su madre y otros parientes "fueron deportados todos ellos a Alemania en otoño del ´43 y quién sabe si encontraron siquiera sepultura". El párrafo nos recuerda a los desaparecidos argentinos. Si bien basó su novela en personajes reales, el jardín no existió pero está inspirado en el de otra familia en otra ciudad. Micól tampoco existió pero Bassani le dedicó la novela para que los lectores aceptaran que lo que contaba era verdad. Y había sido verdad, pese a la no-existencia de ella. Bassani tenía el derecho de hablar de ese tiempo y de sus amores adolescentes y exorcizó la verdad inventando los pequeños hechos y un jardín que poéticamente representa la belleza, la muerte y la vida. El arte, para él, era lo contrario de la vida, pero debe tener nostalgia de ella para ser verídico.
Reunió sus libros de poesía anteriores y dos nuevas series de poemas, más personales, "Epitaffio" e "In gran segretto" en la antología "Con rima e senza" (1980). Ya que amaba el pasado y opinaba que el futuro no existía, su poesía de estos años contó cómo él era en ese momento expresando clásicamente sus sentimientos.
Con la edición en 1982 de "Romanzo di Ferrara" integró toda su narrativa en un solo volumen reescrito durante tres años. Y esto lo hizo al comprender que había hecho en su vida un único libro. Tardó veinte años en admitir este proceso. "Nadie escribe su obra de una sola vez, la va descubriendo", aseguró en Buenos Aires en 1983. Porque su yo literario estaba, como un mundo propio, en ese libro gigantesco, al igual que la ciudad imaginaria que creó basada en Ferrara, tan similar al condado
Yoknapatawpha de Faulkner y la Santa María de Onetti. "Mi obra no es sino la historia del yo, pero en ese yo aspiro a que ingrese toda la realidad", declaró.
Falleció en Roma a la edad de 84 en febrero del año 2000.
(Extraído de la Conferencia dada en la Asociación Dante Alighieri en junio 2000)
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